Té / Infusión

Para preparar una buena taza de té o infusión se necesitan los siguientes utensilios y materiales:
– 1 taza ó 1 medidor de líquido
– Agua
– Hierbas de té o plantas para infusión (de venta en teterías, herbolarios y supermercados)
– 1 cazo para calentar ó 1 “kettle” (calentador / hervidor de agua)
– 1 infusor ó 1 colador (de venta en teterías, tiendas de menaje y ferreterías)
– 1 cucharilla ó 1 medidor de té (de venta en teterías y tiendas de menaje)
– Leche vegetal o zumo de limón exprimido (opcional)
– Endulzante: azúcar moreno, azúcar de “roca”, sirope de agave, etc.
1. Calentar 200 mililitros de agua.

– Esta cantidad se puede calcular por el agua que cabe en una taza de tamaño medio o en un tazón pequeño; para una medida más exacta, emplear una jarra medidora.
– Es preferible que el agua utilizada sea mineral, puesto que así el aroma y el sabor del té o la infusión serán de mayor calidad.
– Para calentar el agua se puede verter ésta en el interior de un cazo y colocar dicho recipiente sobre el fuego de una vitrocerámica, fuego eléctrico o cocina a gas; encender el fuego al máximo grado de calor; cuando el agua esté suficientemente caliente y antes de que empiece a hervir, es decir, cuando se vean pequeñas burbujas de aire que suben desde el fondo del cazo hasta la superficie del agua, apagar el fuego y retirar el cazo de la fuente de calor. En lugar del cazo, también se puede emplear una “kettle”, que es un aparato eléctrico de origen anglosajón que consiste en una jarra con una base eléctrica que, enchufado a través de un cable a la corriente eléctrica, calienta el agua depositada en su interior; en este caso, verter el agua dentro de dicha jarra y poner el indicador del grado de calor al mínimo para evitar que lleve a hervir, presionar el botón de encendido y esperar a que el piloto automático salte cuando el agua esté en su punto ideal de calor, apagándose automáticamente la “kettle”. No se recomienda calentar el agua con un aparato microondas, debido a que las ondas microondas no calientan todo el contenido de un recipiente de igual manera, pudiendo estar unas partes del líquido más calientes y otras más frías.
2. Introducir 10 miligramos de té u otras plantas en el agua.
– Coger 10 miligramos de hojas secas y muy finamente picadas de la planta de la que se quiera hacer la infusión mediante un medidor (pequeño recipiente que recoge la medida exacta para una taza de té o infusión, es decir, 10 mg.) o una cuharilla de café rasa (esto es, sin que el contenido forme un montículo, con la superficie del mismo plana).
– Introducir esta cantidad de plantas en un infusor. Existen varios tipos de infusores y en diversos formatos y materiales: una rejilla de acero inoxidable en forma de bola que se separa en dos partes para introducir las plantas y se vuelven a unir con un cierre y una pequeña cadena; un recipiente cilíndrico de metal, cristal o plástico con pequeños agujeros que se incorpora a la abertura de la taza o de la tetera; etc. En vez del infusor, es posible usar un colador, aunque puede resultar más incómodo; de este modo, se introducirían las plantas directamente en el agua y, posteriormente, tras el correspondiente tiempo de espera, dicho agua se colaría vertiéndola a través del colador sobre el interior de un segundo recipiente.
– Depositar el infusor con las hierbas en su interior dentro del agua caliente recién retirada del fuego o de la “kettle” para aprovechar el nivel óptimo de calor. Se recomienda que el agua que se calienta en la “kettle” se vierta inmediatamente, tras el apagado automático de ésta, dentro de una taza o tetera y, acto seguido, se introduzca el infusor en dicha taza o tetera.
– Medir el tiempo de infusión correspondiente para cada tipo de planta. Para ello, se puede emplear un reloj común, digital o de agujas, un cronómetro, un reloj de arena, etc. A continuación se detalla una guía de tiempos sobre las principales plantas y sus partes. En los casos en los que se indica un intervalo de tiempo, dependerá del gusto personal de cada uno/a, pudiendo dejar en reposo el tiempo mínimo para lograr un sabor más suave o el tiempo máximo para un sabor más intenso y rotundo. Es recomendable tapar la superficie de la taza o la tetera durante el transcurso de este tiempo de reposo, ya que así la infusión conservará un mejor aroma cuando vaya a ser degustada.
 

– Transcurridos los minutos respectivos, levantar la tapa de la taza o tetera y retirar el infusor del agua.

3. Añadir endulzantes y, dependiendo del tipo de té, leche o limón.

– Por último, añadir el tipo y la cantidad de endulzante que se prefiera: azúcar blanco, azúcar moreno, azúcar de roca (trozos grandes de un azúcar de color marrón oscuro y muy dulce), miel o melaza, edulcorantes, etc., siendo los más típicos el azúcar moreno y el de roca. Por supuesto, es posible la no utilización de ningún endulzante si así se desea.
– También se pueden echar unas gotas o unas rodajas de limón para el caso del té verde, o un pequeño chorro de leche en el caso del té negro. Aunque este aspecto es opcional y depende de los gustos personales.
– En verano, se suele dejar enfriar el té o la infusión en la nevera o añadir cubitos de hielo al gusto, para disfrutar de esta bebida de una manera refrescante.
– Además, es común el consumo de pastas y otros dulces como acompañamiento.

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