Colines de masa madre (sin gluten)

colines de masa madre sin gluten

Como que no quiere la cosa, el final de este año ya casi está aquí. Esta no es una receta muy típica de las comidas de estas fiestas que digamos, pero tenía pendiente publicarla (además de que había recibido peticiones expresas 😉 ) y he pensado que también puede acompañar a los patés y quesos vegetales en las cenas festivas. Y aquí la traigo justo a tiempo.

Estos colines los hago con mi masa madre de arroz, y es la receta que más me ha gustado de las que he ido probando hasta ahora. Lo ideal sería, al usar masa madre, preparar la masa y dejar reposar para que fermente… pero la verdad es que no suelo acordarme de prepararla con antelación suficiente, así que la dejo reposar sólo el rato que tardo en ir preparando el hummus o el queso cremoso. El resultado es muy satisfactorio: crujientes por fuera y “aireados” por dentro.

Por último, comparto contigo que ya está en librería mi libro de nueve cuentos de género fantástico Tres veces tres. Puedes echarle un ojo aquí. Me encantará que me cuentes qué te ha parecido y, si te apetece, lo compartas con quien creas que le pueda gustar. ¡Feliz cena, feliz lectura y felices fiestas!

200 gramos masa madre de arroz
100 gramos harina de trigo sarraceno
150 gramos almidón de yuca
100 gramos agua
15 gramos aceite de oliva virgen extra (y un poco más para aceitar)
1 pizca sal
semillas o especias (sésamo, lino, orégano, perejil, sal gruesa…), opcional

Mezclar bien todos los ingredientes en un bol, primero con la cuchara para terminar amasando con las manos. Cubrir con un paño y dejar reposar, mientras se precalienta al horno. Coger pequeñas porciones de masa y darles forma de colines, colocándolos después sobre la bandeja del horno aceitada. Hornear a 200º C en el horno precalentado, añadiendo vapor de agua (con agua sobre piedras volcánicas calientes, por ejemplo) en el momento de introducir los colines en el horno, durante 30 minutos. Dejar enfriar sobre una rejilla, y conservar en recipiente hermético.

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Publicado en 08. Cereales | Etiquetado | Deja un comentario

Jabón multiusos

jabon multiusos

Desde hace algún tiempo venía usando jabón casero para lavabo y ducha. Pero, desde que empecé mi búsqueda por reducir el plástico en el día a día, he estado buscando también alternativas para el “jabón de limpiar”. Finalmente, la opción que más práctica me resulta es este jabón multiusos que copié de Ateroide Jabonero en su versión más básica.

Es multifunción porque se puede usar tanto para fregar la vajilla (frotando un estropajo o cepillo directamente sobre la pastilla) como para lavar la ropa en lavadora. Para este último uso, al principio troceaba y molía el jabón (como se hace en la receta original) pero, además del esfuerzo que me suponía, al final no me resultó tan práctico. Así que lo que hago es cada vez rallar un poco directamente de la pastilla con un rallador encima del cajón de la lavadora para el jabón (queda una pastilla dura, ralla fácilmente). Se tarda un momento y cuesta menos de lo que me parecía en un primer momento.

Y, además de este jabón, traigo el motivo por el que últimamente he estado tan ausente por aquí. Mi nuevo proyecto que próximamente verá la luz: un libro de nueve cuentos fantásticos. ¡No pierdas de vista el booktrailer, espero que te guste! Y, ahora, ¡al turrón!… digo… ¡al jabón!

Ingredientes para el jabón (sobreengrasado de -15% y concentración del 38%):
1 kilo aceite de oliva (usado o nuevo)
167 gramos sosa caústica (mínimo 99% de hidróxido sódico)
272 gramos agua (fría o a temperatura ambiente)

Equipo de protección:
gafas de protección (para evitar salpicaduras a los ojos)
guantes de látex (para evitar salpicaduras a la piel)
delantal (para evitar salpicaduras a la ropa)
mascarilla (para evitar inhalar vapores)

Utensilios:
3 recipientes (acero, vidrio o plástico resistente)
1 báscula de precisión
1 cuchara o pala de madera (exclusiva para hacer jabón; no reutilizar para otra cosa)
1 batidora de mano
1 molde (silicona, madera o plástico resistente) o varios pequeños
1 cucharón (opcional, para verter el jabón en moldes pequeños)

1. Pesar el aceite, la sosa y el agua destilada en tres recipientes por separado (yo usé uno grande de acero para el aceite y dos de vidrio para lo demás).
2. Echar poco a poco y con cuidado la sosa sobre el agua, removiendo suavemente con la cuchara de madera (¡muy importante!: no hacerlo al revés porque por la reacción química aumenta mucho la temperatura, y así puede salpicar y quemar la piel o la ropa; por eso también hay que protegerse bien).
3. Después de haber disuelto toda la sosa en el agua (no deben quedar posos, porque comprometerían la calidad del jabón y además podría resultar tóxico), dejar reposar unos minutos hasta que pase de tener un aspecto blanquecino a uno totalmente transparente.
4. Verter la lejía (así se llama a la mezcla de sosa disuelta en agua) sobre el aceite, y mezclar bien con la cuchara de madera.
5. Retirar la cuchara, y comenzar a batir con la batidora suavemente (con cuidado de no salpicar) durante un buen rato hasta obtener la traza (es la consistencia espesa en la que se podría “escribir” porque se quedan las marcas de los surcos que vamos haciendo).
6. Incorporar entonces algún aceite esencial (ej. lavanda…) si se desea (así conserva mejor sus propiedades) y volver a mezclar completamente con la cuchara de madera. Si no se añade, omitir este paso sin más.
7. Verter sobre un molde (yo empleé uno de silicona para desmoldar más fácilmente), alisar un poco la superficie con la cuchara.
8. Dejar solidificar durante unas 48 horas, desmoldar con cuidado y cortar en pastillas gruesas. Por último, guardar durante 4 semanas en un lugar fresco y seco para que se termine de “curar”.

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Aceitunas

aceitunas

Inauguro mi estación preferida del año con una receta para la preparación de aceitunas desde cero. Por estas fechas suelen verse en algunas fruterías aceitunas frescas (en algunas sólo por encargo, puedes preguntar a ver si te las traen), o si sabes de algún olivo cercano es momento de recogerlas. Así que si tienes la oportunidad te animo a que te atrevas a prepararlas caseras, porque después de probarlas ya no querrás volver a las que venden ya preparadas. Además, se pueden hacer con una salmuera que lleva menos sal o, incluso, conservarlas en aceite. Y hasta aliñarlas al gusto, ¡son todo ventajas!

aceitunas2

aceitunas
agua
sal y/o aceite de oliva
condimentos (laurel, cebolla, ajo, romero, tomillo, mostaza, pimienta, jengibre…)

Hacerles dos cortes con un cuchillo a las aceitunas, lavarlas, meterlas en botes de vidrio y cubrirlas con agua. Una vez al día, durante cuatro semanas, escurrir el agua y volver a cubrirlas con agua nueva para ir quitándoles el amargor. Después, escurrirlas por última vez (probarlas antes por si aún necesitaran una semana más) y lavarlas bien. Volver a meterlas en botes, junto con los condimentos al gusto, y cubrirlas o bien con salmuera (por cada litro de agua disolver 50 gramos de sal) más un chorrito final de aceite o bien sólo con aceite de oliva (este aceite quedará muy sabroso para aliñar ensaladas). Cerrar bien los botes; se conservan hasta un año, si llegan.

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Pastelería Mi postre (Vitoria)

mi postre vitoria

C/ Siervas de Jesús 9, 01001 Vitoria.
945 046 679
mipostrevitoria@hotmail.com
https://www.facebook.com/mipostrevitoria/
https://twitter.com/mipostrevitoria
Pastelería alternativa cuyo obrador elabora opciones veganas, sin gluten, sin azúcar (con xilitol, stevia), sin lactosa. Destaca el hojaldre vegano y sin gluten: palmeras (chocolate, chocolate rellena, coco, melocotón), palmeritas (chocolate blanco, con leche vegetal, negro), lazos (naturales, con chocolate)… Además ofrece tartas, pasteles, magdalenas, pastas, galletas, rosquillas, etc. También tienen mermeladas caseras (incluidas con opción xilitol), dulce de leche (de coco con azúcar de coco) y crema de cacao con avellana. Se realizan encargos de tartas personalizadas y postres individuales. Se acepta el pago con tarjeta (a partir de 10 €). Abierto de lunes a viernes de 9:30 a 13:30 y de 16:30 a 20:00, y sábado de 10:00 a 14:00; domingo cerrado.
mi postre vitoria 2Dulce de leche (4’50 €), chocolatinas blancas (1 €), pastas (3’50 €), palmeras (1’75 €), lazos de hojaldre (4’50 €), rosquillas (3’50 €)

mi postre vitoria 3

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Leche de anacardo & Yogur de anacardo

Durante años he preparado leches y yogures vegetales en casa. De todas las opciones y con todas las combinaciones posibles. Aunque de un tiempo a esta parte he tenido que priorizar, ante la lista interminable de tareas por hacer, y hemos estado comprándolas ya hechas. Pero como sigo con mi búsqueda sobre la reducción de residuos en casa, y los envases de leche y de yogures estaban siendo nuestra principal basura “amarilla”, me he puesto a investigar otras opciones que cumplan dos requisitos: fácil y rápido.
Y navegando, navegando llegué a estos dos puertos. El primero es Reinas y repollos, blog vegano y zero waste (cero residuos), con una receta de leche de anacardo y macadamia. El segundo I am bio, blog de cocina y vida saludable, con otra de yogur de anacardo. Ambas recetas son sencillas, rápidas de preparar (y de limpiar después), con ingredientes fáciles de conseguir, y con un resultado de textura muy cremosa. Espero que te guste este dos por uno de recetas, ¡buen provecho!
leche anacardo Leche de anacardo
100 gramos anacardo crudo
1 litro agua
1 ó 2 dátiles (opcional)
Dejar en remojo los anacardos durante unas 3 horas (yo lo suelo hacer aunque se puede omitir este paso porque los anacardos se trituran fácilmente), y luego escurrirlos y lavarlos bien. Batir en una batidora de vaso potente los anacardos con el litro de agua, y con los dátiles deshuesados y troceados si se quiere endulzar un poco. Filtrar con un colador de tela o de malla metálica fina (también se puede omitir el filtrado porque deja muy poca pulpa y muy suave, o filtrar si se prefiere; la pulpa se puede emplear en galletas, untables, etc.). Conservar en recipiente cerrado de cristal dentro de la nevera; consumir antes de 4 días.
yogur anacardoYogur de anacardo
1 vaso anacardos crudos (130 gramos aprox.)
1 vaso agua
1 limón, zumo
1 ó 2 dátiles (opcional)
Dejar en remojo los anacardos durante unas 3 horas (este paso se puede omitir); escurrir y lavar. Triturar en una batidora de vaso potente los anacardos con el vaso de agua y el zumo del limón, junto con los dátiles deshuesados y troceados si se quiere darle un toque más dulce. Verter la mezcla en un/os tarro/s de vidrio, cerrar bien con tapa y dejar fermentar a temperatura ambiente durante 12 horas (tras ese tiempo se pueden apreciar burbujas y suero en el yogur). Servir al gusto, o conservar en la nevera hasta 4 días.
yogur anacardoYogur de anacardo
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Galletas de coco

galletas coco sin gluten

Y seguimos con el coco. Después del éxito del bizcocho de coco, continúo experimentando con otras recetas. Ahora les llega el turno a estas galletas, crujientes por fuera y tiernas por dentro, que han triunfado. ¡Buen provecho!

galletas coco sin gluten 2

170 gramos coco rallado
80 gramos almidón de yuca
1 sobre levadura para repostería (15 gramos)
10 dátiles
aceite de oliva virgen extra
Deshuesar y trocear los dátiles, y cubrirlos con agua; dejar reposar durante 15 minutos. Triturar con la batidora hasta lograr una pasta sin grumos.
Mezclar el coco rallado, el almidón de yuca y la levadura en un bol. Añadir la pasta de dátil, y amasar para que se una bien todo.
Formar pequeñas bolitas con las manos, y aplastarlas (yo lo hice con el culo de un vaso; si se pega la masa, despegar con una espátula) sobre la bandeja del horno previamente engrasada y enharinada. Hornear 16 minutos a 175º C. Dejar enfriar sobre una rejilla y guardar en un recipiente hermético.
Publicado en 14. Dulces y Postres | Etiquetado | 6 comentarios

Bizcocho de coco

Bizcocho de coco

Compré un paquete de coco rallado para hacer ya-no-me-acuerdo-el-qué, y acabó relegado al cajón de los paquetes olvidados y a punto de caducar. Así que se me ocurrió adaptar la receta del bizcocho de arroz al cacao (aunque últimamente, con minichef, era el bizcocho de arroz a la algarroba) para darle salida y convertirlo en un bizcocho de coco.
Ya de paso empleé también azúcar y aceite de coco, que tenía por casa, para redondear el sabor al susodicho. Y antes de que pongas alguna pega al sabor de los dulces de coco, te diré que resulta un toque muy suave y para nada cargante (demostrado en la cata realizada por beta testers). De hecho, minichef, que no quería un bizcocho que no fuera de algarroba, ya está demandando repetir este de coco. Ahí queda eso.
120 gramos harina integral de arroz
80 gramos almidón de yuca
50 gramos coco rallado
1/2 cucharadita psyllium
1 sobre (15 gramos) levadura para repostería
300 gramos agua
100 gramos azúcar de coco
20 gramos aceite de coco
Mezclar en un bol la harina de arroz, el almidón de yuca, el coco rallado, la levadura y el psyllium. En otro bol, batir el azúcar de coco (también se puede usar panela en su lugar), el agua y el aceite de coco (previamente derretido al baño maría; o de oliva, en sustitución) con ayuda de unas varillas. Ir incorporando poco a poco la mezcla de harinas a los líquidos, y mezclar hasta lograr una masa homogénea sin grumos. Verter en un molde (de silicona o metálico engrasado) de unos veinte centímetros de diámetro, y hornear a 175º C durante 35 minutos. Desmoldar y dejar enfriar sobre una rejilla.
Publicado en 14. Dulces y Postres | Etiquetado | 1 Comentario